domingo, 7 de junio de 2015

El Viejo Árbol




El árbol se retorcía negruzco y seco, como si el fuego hubiera lamido su corteza hasta tiznarla de hollín, mas ningún fuego había azotado aquel bosque. En el claro en el que crecía habían decidido retirarse todos los demás vegetales: arbustos, helechos y zarzas ni siquiera se atrevían a enterrar sus raíces en la misma tierra clara y pedregosa en la que el árbol crecía. En el encinar frondoso y verde, era una nota que desafinaba en la melodía, con sus ramas esqueléticas y bajas que apenas se dignaban a moverse ante el soplo del viento. Tanto alteraba la naturaleza del claro, que ni siquiera el cielo parecía del azul intenso del verano sobre su copa, sino más bien se teñía de un sepia sanguinolento que enturbiaba el ánimo y alejaba animales e insectos de allí.

La primera vez que llegué al claro aún era lo bastante joven como para creer en leyendas, y creí ver que era un árbol maldito al que algún demonio malévolo había decidido imbuir de fealdad. En mi mente infantil, antaño era un árbol tan bello que había podido criar en sus raíces a la primera dríade que veía el Mundo desde hacía mucho, desde que el ser humano arrancase el hierro de la tierra y con él fabricase armas que dañasen a las hadas.
Seguía el relato que inventé con el demonio acechando el bosque, porque los demonios son capaces de oler ciertas cosas que los hombres ya hemos olvidado cómo se huelen. El demonio se acercaría al árbol, atraído por su aroma a magia, y siguiendo un instinto primitivo, intentaría arrancarle de sus brazos a la tierna dríade de verdes cabellos. Ocurriría entonces una batalla, que en los árboles vecinos aún podría leerse si alguien cortase sus troncos, y supiera entender el idioma de sus anillos; en esa batalla el árbol lanzaría sus ramas, cargadas de frutos maduros y jugosos, como si de brazos se trataran contra el demonio. Más ágil que el viejo árbol, el demonio esquivaría los ataques, y finalmente alcanzaría a la dríade dormida. Sucumbiendo ante la tentación de tal belleza, el demonio depositaría un beso ardiente en los labios de la dríade, lleno de pecado y vicio, y secuestrándola más tarde lejos, muy lejos. De ese modo, el árbol, viejo y cansado, ante la tristeza de lo perdido, se marchitaría y secaría, hasta quedar convertido en un saco de huesos de madera.
Ante aquel árbol anciano, algunos días después, y con una resolución que tan sólo con ocho años se puede tener, le prometí que recuperaría a su hija. Portaba una rama rota como espada, y a sus pies me arrodillé, creyendo incluso oír su bendición en la lengua de los árboles, que tan sólo se escucha cuando el viento se mueve entre sus ramas.
Durante muchas semanas lo que para otros parecía un juego se había convertido en mi misión más importante: buscaba con ahínco rastros del demonio (y más de una vez los confundí con los que dejaban las cabras), para encontrar su escondrijo y rescatar a la pequeña dríade. Soñaba en devolverla victorioso a su padre, y a cambio, quizás, conseguir un beso de la pequeña criatura. En ese verano pasé largas horas perdidas en aquella búsqueda, hasta que el cansancio y el tedio me hicieron olvidarla.

Años más tarde volví a aquel bosque, ya convertido en un adolescente descreído, que sentía vergüenza de haber intentado buscar una dríade armado con una rama rota y con la esperanza de un beso vegetal. Miré de nuevo, con ojos que se creían adultos, sus ramas secas y negras, y sus raíces retorcidas hundiéndose en una tierra que habían reclamado para ellas, y para nadie más. Sentí el poder de aquel árbol, viejo, seco y retorcido entre encinas frescas, y ante la incomodidad de saberlo más poderoso que yo en aquel tiempo en el que me creía el más poderoso de los hombres, abandoné el claro a todo correr con mi dignidad rota por completo.

El tiempo, que no deja de andar, me condujo a muchos bosques de cemento y acero, y a encontrar amores esporádicos en mujeres humanas, cuando una noche de luna menguante me encontré añorando la dríade que había dejado de buscar. Hice lo que pude por volver a aquel bosque, y descubrí con horror que se había decidido su tala con fines comerciales. Quedarían arrasados por los dientes de metal tantos árboles sabios y amables, y sobre todo el árbol más poderoso que había conocido, y cuya hija me había enamorado teniendo aún ocho años. Como última despedida, y ante la falta de soluciones, ese invierno me planté como adulto en el claro del árbol viejo, y ante él me arrodillé, suplicando perdón por abandonar la búsqueda.
Volvió el niño que todos llevamos dentro a nacer en mí, y agarré la cintura estrecha del árbol con mis brazos, buscando el consuelo de su sabiduría. Imploré a su rostro de corteza por su historia, y regué su base con mis lágrimas saladas.
Toda la noche la pasé a la intemperie, en una duermevela continua, sin soltar la corteza del árbol. Cuando el día me despertó, con su frío aliento, tenía todo el cuerpo molido y dolorido, y la cabeza llena de chillidos ardientes y dolorosos. No podía recordar, en aquel instante, dónde me encontraba, hasta que noté las arrugas del árbol arañando mis manos y mi mejilla, y los recuerdos cayeron de golpe en mi cabeza. Una sombra como de pájaro se agitó fuera de mi campo de visión, y ante la extrañeza de que otro ser vivo se atreviese a poner sus ojos en aquel árbol, alcé la vista con curiosidad.
No era pájaro alguno el que se posaba en sus ramas, sino una hoja de papel amarillento que aleteaba prendida a las zarpas negras del árbol. Sabía que era importante, aún sin conocer su contenido, así que me levanté como pude, y la aferré con un crujido de mis dedos quejicosos. Cuando la tuve en mis manos pude ver que estaba escrita: una caligrafía hermosa y antigua adornaba con sus párrafos toda una carilla. Sólo puedo transcribir lo que decía, pues no son palabras mías las que deben contar su historia.

“Hace demasiado tiempo este claro era verde y hermoso, y aquí conocí yo el amor. Tuvo a bien concederme cinco años de sus labios sobre los míos, de sus manos entre mis dedos, de su cuerpo tentando mis ojos y su voz mis oídos. Vivía yo de rentas antiguas, que eran exiguas pero suficientes, y mientras tanto me dedicaba al arte de la escritura, pasión por la que vivía y que ninguno de los míos apreciaba. Excepto ella. Ella, que fue musa y lectora para mis cuentos y poemas. Tras esos cinco años que me dio, la enfermedad me la arrebató entre toses escarlata, y me dejó solo con mis poemas y mis cuentos, sin nadie que los leyera ni pudiera inspirarlos. Decidí entonces morir yo solo, en aquel claro que tantas alegrías conoció, y allí descansé día y noche, sin comida ni agua, hasta que mi cuerpo lleno de pena y ansia quedó reseco y oscuro bajo el inclemente tiempo. Y de ese cuerpo resecado por la falta de amor y la pena, nació un árbol igual de reseco, que arrancó con sus raíces toda vida a su alrededor y le robó el color al cielo que lo cubría. Hace muchos años, un niño de mirada limpia, que también sabía de cuentos y poemas como yo, me dio una historia nueva para mi existencia, y desperté de nuevo en este cuerpo leñoso. Ya que a ti debo esta segunda vida que tengo, a ti te he de entregar lo único que es de verdad mío: si por casualidad sobrevivo hasta llegar a la primavera, te prometo que de cada rama mía colgará un nuevo cuento, y en esos cuentos encontrarás al niño que fuiste una vez, y quizás te conduzcan hasta la dríade que amaste con tan sólo ocho años.”

Desgraciadamente no queda romanticismo en estos tiempos, y aquel enero el bosque entero fue derribado, incluido el árbol que antaño fue poeta. Quizás quien me lea ahora piense que así se perdió toda oportunidad de hallar a mi dríade, pero se equivoca. Sólo fue imposible encontrarla durante los años que dejé de buscarla, pero las palabras de aquel viejo poeta me acompañan ahora, y me recuerdan que quien no busca, no podrá nunca encontrar.

sábado, 6 de junio de 2015

Vacunas

Tema candente de la semana, la vacunación.

He añadido una nota, entre el punto 2 y 3 para explicar la vacuna del papiloma humano y cómo protege del cáncer, debido a comentarios ignorantes de algunos trolls de internet.

Para empezar y dejar claras las cosas, como bien se puede inferir del nombre del bloc, soy médico. Por otro lado, soy pro-vacunas.

¿Soy pro-vacunas porque soy médico y formo parte de una conspiración mundial formada por las grandes farmacéuticas, los estados capitalistas, los Illuminati, el Vaticano y los alienígenas? Pues si resulta que formo parte de dicha conspiración, a mí todavía no me ha llegado ningún cheque.
No, yo lo digo por si tenía que llegarme y ha habido un error o algo.

Que nunca se sabe.

Soy pro-vacunas porque salvan vidas. Muchas. Cada año. Porque son uno de los avances científico-médicos más espectaculares que ha realizado el ser humano.
Hay que entender que el médico, como profesional, es un poco tonto. Me explico, somos los únicos profesionales que trabajan para no tener trabajo. Nuestro objetivo es que no existan enfermedades ni problemas, prevenirlos antes de que ocurran.
Lanzamos piedras contra nuestro propio tejado; y si logramos nuestro objetivo, iremos todos al paro.

Siguiendo con esa idea poco comercial, soy pro-vacunas, y cuanto menos gente sufra una enfermedad evitable, mejor.

Ahora voy a explicar por qué soy pro-vacunas, y es una explicación larga y compleja.

Si has venido buscando una información veraz, puedo asegurarte que lo haré lo mejor posible.

Si buscas una información contrastada e inatacable, te recomiendo que te busques un artículo científico, porque este es un blog de opinión y si bien todo lo que digo se fundamenta en datos y bibliografía existentes no voy a referenciarlos (porque entonces me sentiría obligado a usar el protocolo de Vancouver y si alguno me conoce sabe que cada vez que escribo un artículo o trabajo en la redacción de mi tesis maldigo a Vancouver y a toda su gente unas quince veces por minuto) (un saludo a los inocentes y encantadores habitantes de Vancouver que no tienen culpa de que el protocolo más aburrido y complicado de referencias bibliográficas así como el único aceptado en el mundillo científico lleve su nombre).

Si buscas una lectura ligera, cierra el navegador y compra una revista del corazón.

Voy a intentar usar metáforas y bromas visuales para facilitar el trabajo a aquellos que vieron biología por última vez en el noventa y dos, pero eso no significa que no vaya a ser compleja la lectura.
Si usted ya sabe cómo funcionan las vacunas y eso, puede irse directamente al final para leer el debate (punto 7).

1. ¿Cómo funciona tu sistema inmune (y el mío e incluso el de tu vecino ese que usa el taladro el domingo a las ocho de la mañana)?

Todo bicho en el plano microscópico está rebozado por moléculas cuales croquetas, donde la bechamel es el bicho en sí y el pan rallado ejerce de marcador. Esa configuración croquetil es importante porque en el pan rallado están a la vez las "patitas" para agarrarse a otras cosas, los "pelillos" que al agitarse les permiten moverse y los "túneles" que permiten que entre comida y salga caca, entre otras muchas funciones.

Nuestro sistema inmune funciona de formas un tanto complejas, pero la más importante y efectiva es "reconociendo" el rebozado específico de cada bicho que no forma parte del cuerpo.
Cada bicho tiene un rebozado completamente distinto, como un código de barras.
Al reconocer que un código de barras no pertenece al cuerpo, nuestro sistema inmune genera anticuerpos, mitititillas que se pegan a un rebozado concreto (y a ningún otro). Cuando un bicho está cubierto de anticuerpos, primero, no puede usar sus "patitas" como gato al que le envuelves las zarpas; y segundo, los anticuerpos son unos chivatos para el resto del sistema inmune, marcan los bichos como "enemigo" y eso estimula el hambre de sangre del resto del equipo.

Es importante que esos anticuerpos sean rebozado-específicos porque de esa forma se adhieren mejor y permiten que el ataque se centre sólo en el enemigo.

Los anticuerpos, como todo en nuestro cuerpo, están codificados en el ADN, que es el manual de instrucciones de la biología.
PERO
No podemos codificar todos los anticuerpos que podemos producir en el ADN por dos motivos.
El primero, porque la cantidad de anticuerpos posibles es tan alta que necesitaríamos el equivalente a cincuenta discos duros externos extra para codificarla (exageración metafórica de la escuela andaluza post-moderna tardía).
El segundo, porque esa información quedaría obsoleta en apenas tres o cuatro generaciones (un año si contamos el virus de la gripe), y el sistema recibe parches en una media de cien millones de años cosa así, con lo que la pervivencia de la especie quedaría ligeramente comprometida.

Porque el rebozado de un bicho puede cambiar con el tiempo, sobre todo los virus que son a la biología y la conservación del material genético lo que un producto del todo a cien.

La solución que da la naturaeza es muy elegante. A la hora de fabricar las células que producen anticuerpos, los Linfocitos B, cada uno de ellos es distinto. Hay un cachito chico de su ADN que es la región hipervariable, así que cada uno que sale es como si tirara una cantidad absurda de dados de muchas caras (como un máster medio de Dungeons & Dragons durante una partida de una hora) y por lo tanto fabricará un anticuerpo distinto cada uno. Ese anticuerpo es completamente aleatorio.

Por número de combinaciones y tal, potencialmente podemos generar anticuerpos contra casi todo.
Pero claro, mantener un ejército de Linfocitos B para CADA anticuerpo que podemos producir es carísimo en materia de energía.
Es como si tuviéramos que mantener un ejército regular completamente preparado para CADA país actual, antiguo y futuro del mundo y unos cuantos por si atacan los alienígenas.
Como este sistema se inventó antes que el McDonald's y no se podía preveer que un ser humano pudiera ingerir esa cantidad absurda de calorías, la naturaleza continúa su plan de forma aún más elegante.

Todos los Linfocitos B están en la reserva, tan tranquilos, sin multiplicarse mucho, sin hacer mucho esfuerzo. Pero en el momento en el que entra en contacto con el rebozado específico para el que está hecho, ay amigo, en ese momento forma la fiesta. Se copia a sí mismo en células de memoria (una copia de seguridad, vamos) y en células de ataque, genera anticuerpos a lo loco.
Porque si ha llegado el enemigo una vez, puede volver (discurso de Iron Man en Avengers 2 sobre los chi'tauri), y la segunda vez el cuerpo estará mejor preparado.

2. Tipos de rebozado o La Cocina Fácil de los Agentes Infecciosos

No todos los bichos que pueden entrar en el cuerpo tienen el mismo tipo de rebozado. Hay rebozados "salados" (proteínas) y "dulces" (mucopolisacáridos), así reduciendo mucho.
Los anticuerpos son más de salado, para ellos el postre está bien pero donde se ponga un buen entrecot...
Así que responden mejor a los bichos que están recubiertos de proteínas. ¿Y qué bichos están rebozados de proteínas? Los virus.
Eso tiene una ventaja impresionante, porque resulta que un virus rodeado de anticuerpos pesa demasiado y le dificulta clavar el aguijón...

Leñe, creo que debería hacer una nota de cómo funciona un virus antes de seguir.

* Nota de cómo funciona un virus antes de seguir *

Los virus no saben reproducirse por sí solos. Así de simples son. Para reproducirse, deben "pedir prestada" la maquinaria de fabricación de las células.
Para ello, usan una especie de "aguijón" para introducir su código genético en la célula, como un face-hugger introduce un huevo de alien en la cara de un astronauta demasiado curioso.
La célula, inocente ella, fabrica lo que le han dicho que fabrique, y si tiene el código genético de un virus, fabrica virus.
Hasta que le explota el pecho y toda la tripulación grita.

Fin de la nota.

2BIS. Tipos de rebozado, continuación, Seguimos En La Cocina

Eso tiene una ventaja impresionante, porque resulta que un virus rodeado de anticuerpos pesa demasiado y le dificulta clavar el aguijón, con lo que protege al cuerpo de que el virus se propague.

Las bacterias son más dulces, por eso la respuesta de anticuerpos contra ellas no es tan buena como contra los virus.
Pero...
Adoro los peros, por cierto. Verdes ácidos, fuji, golden... Ya le desvío del tema.
Pero resulta que algunas bacterias son traviesillas y producen toxinas, que son en su mayor parte proteicas. Como nuggets para los anticuerpos, que aquí ademas al rodear la toxina la dejan inútil e inofensiva.

Vamos, que el sistema inmune mola porque evita así la mayor parte de enfermedades por virus y los efectos negativos de las toxinas (y juegan un papel no despreciable contra las bacterias).
El problema es que para que este sistema funcione a pleno rendimiento es necesario que exista un primer contacto, y ese primer contacto con cosas como la toxina tetánica no es demasiado agradable.

Si no, mirad las preciosas imágenes de la risa sardónica, cómo se lo pasa pipa el desgraciado.

*Nota sobre las vacunas que "previenen el cáncer"*

Como los virus meten su material genético en la célula para reproducirse (acabo de explicarlo un poco), y este material genético es, en el mejor de los casos, defectuoso, algunos virus producen por "accidente" que las células que están colonizando se vuelvan unas anarcas de cuidado y se reproduzcan sin control. A eso lo llamamos cáncer.
Algunos virus tienen una tendencia mayor que otros a producir este efecto, por sus códigos genéticos en particular, por ejemplo el virus del papiloma humano. Por eso dicen que la vacuna contra el papilomavirus es una vacuna contra el cáncer, aunque eso es una reducción demasiado simplista que puede llevar a confusión.

3. ¿De dónde vienen las vacunas?

 La historia de la vacunación tiene mucho de vacas y poco de laboratorios. Si nos ponemos estrictos, las primeras vacunas eran más cercanas a la Ciencia Empírica que a la Ciencia Basada En la Prueba (más información, léase usted el coñazo de entrada llamado "Ciencia" en este mismo blog).
El señor Edward Jenner se dio cuenta de un hecho empírico y formuló una teoría.
Lo que hizo que Jenner pasara a la historia de la ciencia fue que experimentó su teoría (cuando la experimentación humana era posible, que mira que le echó huevos el señor Jenner), y luego ha sido refutada gracias a la CBELP.

El hecho fue el siguiente: cuando la viruela existía, mataba y mucho. Y al que no lo mataba lo dejaba al pobre hecho unos zorros. Pero los vaqueros no solían pillar la viruela "mala", sino una viruela más ligera que, una vez se pasaba, parecía protegerles de la otra.
Así que postuló que si se infectaba de la viruela buena, te protegía de algún modo de la mala.

Lo que estaba viendo Jenner era lo que hemos explicado antes. La viruela procedente de las vacas y la viruela agresiva tienen el mismo "rebozado", o lo suficientemente parecido como para que la primera estimule los anticuerpos contra la segunda. Así, cuando la viruela mala llega a alguien que ha pasado la buena, su sistema inmune ya tiene copias de seguridad activas contra ella y no le da tiempo a infectar.

Para probar que lo decía era cierto, el señor Jenner decide inocularle a un niño la viruela buena, y un tiempo más tarde, una vez pasado el periodo de síntomas, la mala.
A un niño.

En esa época los comités de ética no estaban de moda.

El niño sobrevivió, y no le salieron cuernos ni ubres (que la gente de la época pensaba que podía pasarte si te vacunabas, porque eso de los antivacunas no es nuevo).
De ahí a vacunar a todo el ejército de Napoleón hubo un recorrido, pero para saberlo está la wikipedia.

Ese fue el origen, pero por suerte hemos refinado un poco el método.

Ya no incluye vacas.

4. ¿Qué es una vacuna, cómo funciona?

Una vacuna es, en gran medida, una croqueta vacía. Usando distintos métodos (como la radiación, por ejemplo), al bicho se le elimina la "bechamel", es decir, el código genético y eso.
Una vez tienes el rebozado sin bechamel, lo inoculas en una persona. Claro, el sistema inmune reconoce el rebozado y actúa produciendo copias de seguridad contra el rebozado, pero como no hay bechamel, no hay código genético que injertar ni, por lo tanto, enfermedad.

Es una "trampa" para el sistema inmune, una especie de disparo de aviso para que podamos seleccionar los anticuerpos que nosotros sí sabemos que nos pueden atacar, como el sarampión, la viruela o el reaggeton (¿qué, que esa vacuna no está aún a la venta? Maldita sea...)

Sin necesidad de pasar por la enfermedad.
Vamos, dan ganas de comprar, ¿no?

5. ¿Las vacunas son la panacea?

Sí y no.

Las vacunas son la panacea en muchos casos porque (casi) toda enfermedad producida por virus o toxinas puede producir una buena respuesta inmune y por lo tanto podemos hacer vacunas para protegernos contra ellas.

No lo es porque el ser humano no es una máquina y cada uno es de su padre y de su madre, y los agentes infecciosos tampoco son matemáticos.

1. Algunas vacunas (con frecuencia contra las toxinas) no producen una inmunidad eterna, porque digamos que no todas las copias de seguridad duran lo mismo. Por eso hay que hacer recuerdos de algunas vacunas, como la difteria o el tétanos.
2. Algunas personas responden peor a ciertas vacunas en particular, y tienen que vacunarse más veces de las esperadas.
3. Algunas personas tienen un sistema inmune tan débil que, incluso bichos con la "bechamel caducada" (es decir, vacunas hechas con enfermedades adormecidas o atemperadas) pueden producirles la enfermedad, por lo tanto no podemos vacunarlos.
4. Todas las bacterias están rebozadas con un rebozado "dulce", por lo tanto la respuesta inmune es menos potente y, sobre todo, menos duradera.
5. Y hay un virus en particular, hijolagranputa, que infecta EL SISTEMA INMUNE, con lo que vacunar contra él es inefectivo: cuando las células del sistema inmune lo reconocen LAS INFECTAN. Es el VIH o virus del SIDA.

Pero eso no quita que sean cojonudas. Si fueran perfectas, yo no me lo creía, oigan.

6. ¿Las vacunas son inocuas?

 Veran, no. Nada es inocuo. Vean ustedes si no los efectos perniciosos oxidativos del oxígeno y corrosivos del agua y entonces dejará de respirar y beber.

Tampoco es tan necesario.

Las vacunas son medicamentos, y como tales tienen efectos secundarios. Entre ellos, la alergia es el más grave y puede ser mortal.

Oh, he dicho mortal, he de ser un antivacunas. Línchenme.

No.

Una gamba puede ser mortal, un cacahuete puede ser mortal. Un comentario demasiado troll en este blog puede ser mortal de necesidad (advertencia amistosa).
Todos los medicamentos pasan por procesos de control muy estrictos. La razón es que las grandes farmacéuticas quieren ganar dinero.

¿Eso no las convierte en grandes y enormes máquinas sin sentimientos que se alimentan de sueños rotos y almas de niños no bautizados?

Sí, y además tienen unas legiones de abogados que ríase usted del ejército de Sauron en cantidad y fiereza, que les recomiendan no tocar mucho las narices con los efectos secundarios porque se arriesgan a demandas millonarias.
Sin hablar del control que se ejercen desde las sociedades científicas.

Si no me creen, pueden estudiarse ustedes toda la historia de la aspirina infantil y de por qué ya no está en el mercado.

Por supuesto que todo lo que entra en el organismo es susceptible de matarlo, pero la seguridad que tienen las vacunas es incluso mayor que la mayoría de medicamentos, hasta el punto que el riesgo real de sufrir una reacción secundaria es risible.

7. Si todo eso es cierto, ¿por qué existen antivacunas? EL DEBATE

Bien, ahora viene el debate.

El movimiento antivacuna nace con la propia vacuna. Los detractores de Jenner decían que si te vacunabas te salían cuernos y ubres y manchas por el cuerpo, porque te estaba inoculando una enfermedad de las vacas.
Y aunque eso ahora nos parezca risible, el problema de las creencias no dependientes de estudios científicos es que sus asociaciones son más sencillas y fáciles de creer, porque no tienen que pasarse horas leyendo palabrería médica para entenderla.

A. Viene de las vacas, te puedes convertir en vaca. "Tiene sentido."
B. Es una enfermedad que hace que tu cuerpo reaccione contra... "Para, para, cerebrito, más despacio."

En este siglo un doble origen de los antivacunas les ha dado fuerza en el mundo anglosajón y francés, y parece que está cogiendo cierta fuerza en España.

Primero y principal, los hechos reales. Como he dicho, ni las vacunas son la panacea ni son inocuas. Pero exagerar esos dos hechos para llamarlas peligrosas e innecesarias es una exageración absurda que se ha hecho por ignorancia o, peor, por intereses económicos.

Segundo, los hechos falseados. Un artículo de una prestigiosa revista científica asociaba el autismo con la vacunación. Semejante gilipollez, que en términos científicos es como asociar la lluvia a haber derramado el café por la mañana, se ha demostrado falsa y el autor de dicho estudio fue castigado. Resulta que el buen hombre quería vender SUS vacunas "naturales" y para ello necesitaba desprestigiar a las existentes. No se le ocurrió mejor método que hacer esta asociación que funciona un poco como lo de las vacas.

A. Los niños pequeños se vacunan. Algunos niños pequeños desarrollan autismo. Está relacionado. "Tiene sentido."
B. La relación temporal y estadística (en este caso falseada, por cierto) no son suficientes para demostrar la causalidad de... "Para, para, cerebrito, más despacio."

Para más información sobre la causalidad, abúrrase usted con el artículo "Ciencia" de este blog, que por eso lo escribí.

Tercero, la falacia. Una falacia es una idea que suena cierta pero no lo es.
La falacia Lo Natural Es Bueno es una de las cosas más imbéciles que ha parido el ser humano.
Lo natural no es bueno. La naturaleza no te quiere, la naturaleza te odia y te quiere muerto para dar de comer a champiñones y arbustos, a ver si te enteras.
Bueno, exagero.
La naturaleza ni te quiere ni te odia. Ni está ahí para darte la solución a todos tus problemas ni tampoco busca maneras de matarte en cada segundo (excepto si vives en Australia). La naturaleza es y punto.

Ninguna medicina ES natural. Lo natural no es coger corteza de sauce y hervirla para hacerte una infusión para el dolor e cabeza PORQUE NO ES NATURAL QUE TENGAS LA TECNOLOGÍA PARA HERVIR AGUA. Y no me vengáis que es más natural que una pastilla porque no es cierto. Una vez la tecnología y el ser humano entran en la ecuación ya no hay NADA de natural en el proceso.
Por cierto, si quieres responderme a eso, te pido que lo hagas desde un olivo conectado a internet a través de una red de hongos, porque lo que no me parece muy coherente es que uses un trozo de plástico y metal conectado a una red de ondas invisibles generadas por el ser humano y a través de una red mundial de cableado y de satélites para decirme que lo mejor es la vida natural.

O es natural, osea, que te jodes con tu dolor de cabeza y con tus infecciones y tus virus y te mueres entre dolores en mitad de la selva mientras un depredador decide si tienes suficiente carne como para que merezca la pena devorarte, o estás en una sociedad humana tecnológica y aprovechando los recursos que te da la tecnología.

Los remedios de herboristería están fabricados a través de un proceso industrial, por eso vienen en preciosas cajitas con dibujos hermosos de plantas y en pastillas individualizadas.

No estoy en contra de usarlos, mucho cuidado. Estoy a favor de TODO LO QUE HAGA SENTIR MEJOR A UNA PERSONA ENFERMA.

Estoy en contra de la falacia hipócrita que dice que lo natural es bueno y la farmacéutica es mala y por eso COMPRA lo que yo te VENDO que es natural y bueno y no lo que la MALVADA Y CAPITALISTA farmacia te vende.

Del mismo modo, las vacunas "naturales" y el "es mejor pasar la enfermedad que vacunar" son ideas absurdas en el mejor de los casos y con intereses económicos en el peor que además están poniendo en riesgo TU vida y la de los TUYOS.
Por cada persona que no se vacuna, es un riesgo para esa persona Y PARA EL CONJUNTO. Porque si una población está vacunada la circulación del bicho no es posible y por lo tanto para aquellos que no se puedan vacunar o que respondan peor a la vacuna es también una protección.

Alguna conclusión

Vacunar es bueno y necesario. Es un derecho y un deber.
El no hacerlo es una extravagancia de un mundo que tiene tan pocos problemas que tiene que fabricarlos, y por lo tanto un atentado contra la población en general y contra el esfuerzo y el sufrimiento necesarios para llegar al punto en el que estamos hoy.
Es inmoral, no es ético y es una agresión contra todos nosotros.

No es libertad igual que no lo es coger una pistola y matar gente por la calle.
Y el que no quiere verlo es porque no quiere abrir los ojos.

Si habéis llegado hasta aquí abajo, bravo, porque vaya coñazo de entrada me ha salido.
Un saludo a todos, y que os dejen dormir.

martes, 2 de junio de 2015

Môroaiça y por lo tanto Calabazas en el Trastero, Entierros




Môroaiça es la niña de mis ojos. No es mi primogénita, pero como si lo fuera.
Por un lado, me permitió ahondar en mi criatura de horror favorita, el vampiro, desde las leyendas originales, cosa que me llevaba obsesionando durante muchísimo tiempo. Tiene imágenes de las que aún me siento orgulloso. Y sobre todo fue el relato con el que entré en el primer Calabazas en el Trastero, conocí a Juan Ángel Laguna Edroso y a través de ese camino acabé publicando Sepia, de Escarlata Mancillado.
Por todo ello, y porque es un relato que me encanta, tenía que entrar en Sepia, de Escarlata Mancillado.

Hace poco, los amigos del grupo Calabazas en el Trastero de Facebook están recuperando las críticas de esta antología. Os pongo los enlaces ahora, pero la que sin duda me hace sentir más orgulloso (sin desmerecer las otras) es la de Dark Wolf's Fantasy Reviews, por una razón muy sencilla, porque el autor es rumano y además un amante de su historia y mitología.
Acercarte a una mitología que no es la tuya, intentar vestirte con ella y contar una historia a través de ella no es fácil. Que una persona para la que esa mitología es parte de su acervo cultural te reconozca el esfuerzo y lo alabe, ha sido uno de mis sueños cumplidos como escritor.
Otro sueño más que me cumple mi pequeña Môroaiça.


Ensalada de links:

http://sedice.com/portada/index.php?q=node%2F3583
https://rescepto.wordpress.com/2009/02/28/calabazas-en-el-trastero-1-entierros/
http://puestodelectura.blogspot.com.es/2015/01/calabazas-en-el-trastero-entierros-de.html
www.librodearena.com/post/elargonauta/critica-calabazas-en-el-trastero-entierros/67200/6936
ociozero.com/?q=node/6112
sevillaescribe.blogspot.com/2009/12/calabazas-en-el-trastero-entierros-vvaa.html
www.elkraken.com/Esp/Revistes-esp/R-Calabazas_trastero-Entierros-esp.html
http://darkwolfsfantasyreviews.blogspot.ro/2015/04/review-pumpkins-in-closet-burials.html


Y para redondear, recupero la reseña que yo mismo hice a los compañeros de la antología en su momento.




El Tratado de Michael Ranft: Asimilar un relato de terror a "La Confesión de Randolph Carter", de H.P. Lovecraft, debería ser un motivo de orgullo para cualquier escritor. El inicio de este relato me conducía a tal conclusión. Su final no. Su final supera la obra de Lovecraft. Tomando un tono de pseudociencia propio de finales del siglo XIX y principios del XX, añadiendo la leyenda clásica al relato, empezamos la antología con un grandísimo relato corto de terror que nos hace presagiar que hemos hecho una gran compra.

Certificado de defunción: El Enterrador no podía faltar en una Antología sobre los Entierros, y aquí no faltan sepultureros, enterradores y otros seres de semejante función. Aquí, es el protagonista de una historia que nos conduce a un final inevitable, horrendo, genial. La sensación se sublima de las palabras al lector, provocando el frío, el miedo, la desesperación y el dolor del pobre protagonista, al que es inevitable cogerle cariño dada su carisma.

De cómo el señor alcalde acude al debate nocturno de Buddy, "el Enterrador": Lo dicho. Enterradores de todas las raleas posibles. En esta pequeña obra (en cuanto a extensión, que no en cuanto a calidad literaria) la simpleza de la historia ejerce de mazazo al lector, unido al arrollador encanto de un protagonista que, en estado de gracia, nos regala un terror inesperado y maravilloso.

Todo es empezar: Maravilloso escrito acerca del trabajo del enterrador. Con un fino sentido del humor no exento de escalofrío perverso, los dos protagonistas nos atrapan sin remedio en la red de su profesión, conduciéndonos sin demora hasta una conclusión simplemente genial, redondeándose a sí mismo con su propio título.

La procesión de las plañideras: Quizás el más onírico de la antología, lleno de fantasía horrenda y leyenda profana, que deja entrever a través de una lírica profusa, compleja, barroca y cuidada (cuales bajorrelieves de una iglesia bien construida, llenos de terrores inimaginables para conmover a los profanos) una historia magnífica que llena de pesadillas las noches del lector.

El cruce de la música: Entrando de cabeza en un género de terror desgraciadamente explotado hasta la saciedad, consigue arrancar pepitas de oro de una mina que parecía agotada, dando lugar a una historia más que original, más que interesante, más que seductora, cual cocinero que consigue sacar de unos huevos fritos con patatas una delicia gastronómica.

Cosecha de huesos: La habilidad del escritor nos engancha para recorrer junto al protagonista una larga y lenta marcha por un paisaje desasosegante, tan bien construido que las moscas salen de la revista y nos rodean, el calor reseca nuestras gargantas y el olor a polvo y a muerte inundan la habitación donde estamos leyendo. Poco a poco, plantando semillas de inquietud aquí y allá, el escritor consigue con su paciencia cultivar una cosecha de miedo puro en nosotros.

No somos nada: Ágil, cruel, despiadada, divertida. Una maldad corta e intensa, en un estilo directo (a la yugular) que nos implica más de lo que deberíamos estar dispuestos en la perversidad celópata y en la psicosis de las vengativas protagonistas de este relato. Ejerce de soplo de aire fresco en los asfixiantes ambientes de la antología (como debe ser entre tantos Entierros), pero un aire lleno de rumores malintencionados y monstruos humanos.

Moroaica: No voy a cometer la insensatez de comentar mi propio relato, que de eso han de encargarse otros ;).

... Y evitar los malos pensamientos: Entre tanta maldad, tanto horror, tanta perversidad y tanta muerte, las sonrisas afloran entre la inquietud, y la magia que invade sin previo aviso a la realidad nos permiten soñar durante la lectura de este hermoso cuento. Reflejando una realidad compleja y difícil, con tintes de leyenda moderna y potencial para despertar la imaginación del lector.

Una tumba vacía: Genial relato que nos retrotrae a una infancia no del todo perdida, llena de olor a polvo, monstruos de la imaginación y lugares tenebrosos mas atractivos. Cuando descubríamos nuestro lado más oscuro y nos déjabamos seducir por aquello que más miedo nos daba. La sonrisa se tuerce al final, en un acto de empatía con el Mal.

Y llorarán por ti: No podía faltar un relato de esta calaña, que nos condujera por el túnel del más terrible de los miedos que puede sentir un ser humano, nos provoque una reacción vagal ante la incertidumbre, la indefensión y la angustia existencial más insoportables para, en el momento más inesperado, golpearnos con una revelación que da una vuelta de tuerca más al tema de esta antología.

Es mi trabajo: Y, para terminar con tan terrorífica reunión de relatos, nos encontramos con una historia hermosa, que aborda el dificilísimo tema del existencialismo, del miedo a lo que se haya al otro lado de la vida, de las fronteras, del último viaje, de lo que representa, de lo que dejamos atrás, de por qué debemos dejar cosas atrás. Y lo aborda con habilidad, dejándonos sentir una pizca de horror y desconcierto ante una situación fantasiosa que, como sutil metáfora, nos guarda un reflejo de la realidad y nos deja un sabor agridulce, pero más dulce que agrio, como colofón a esta maravillosa reunión de relatos.

sábado, 23 de mayo de 2015

Ciencia

Este es un tema peliagudo del que llevo tiempo queriendo hablar pero que siempre he acabado postergando por no haber centrado todavía lo que quería decir.

Espero que sea cierto que lo he centrado.

Como de costumbre en este blog, lo que quiero no es responder preguntas sino ponerlas sobre la mesa, en este caso sobre un debate que está encendido y que opone dos posturas en principio irreconciliables.
Pero voy a evitar los calificativos habituales y en su lugar voy a usar las denominaciones de Ciencia Basada En La Prueba y Ciencia Empírica, que son exactas y me van a ayudar a hablar bien del tema, sin connotaciones peyorativas.

Imitando el estilo de los artículos científicos, voy a usar las abreviaturas (vale, en realidad es porque estoy muy vago), así que la CBELP y la CE. Empecemos con las definiciones.

Ciencia Basada En La Prueba (CBELP)

Horriblemente traducido y extendido en español con el equívoco nombre de Ciencia Basada En La Evidencia, puesta de moda por el señor Claude Bernard, simplemente es la necesidad de demostrar siguiendo una serie de reglas establecidas las relaciones de causalidad de dos hechos.

Para fusilar el artículo de la Wikipedia, os lo enlazo, que me cuesta menos trabajo


Vamos a explicar esto. La causalidad es lo contrario a la casualidad (¿no os encanta cuando el lenguaje se vuelve un troll?), es la relación entre la causa (una pelota de fútbol lanzada dentro de casa) y el efecto (un jarrón roto).
Actualmente, para que algo pueda establecerse como CBELP y, por lo tanto, aceptarse en el mundillo cientificoso ese tiene que cumplir muchos requisitos que demuestren su causalidad e incluso se le da una "nota" al respecto.
Cuando decimos que "fumar produce cáncer" simplificamos al máximo lo que la CBELP ha aceptado, que es más o menos:

Hay un aumento estadístico en la aparición de un evento ("cáncer") en la población expuesta a un producto ("tabaco").
Y
La probabilidad de que esta relación estadística sea fruto del azar es menor al 5%
Y
Existe una relación temporal lógica entre ambos eventos (donde la CAUSA precede temporalmente al EFECTO).
Y
Hay una explicación reconocida y razonable a tal hecho (el potencial mutagénico de la nicotina y otros productos del tabaco).
Y
No contradice lo que se ha demostrado ya previamente.

Si no cumple el criterio de temporalidad o estadístico, no se acepta. Si los cumple, se debe mostrar la causalidad con otros criterios.

Ciencia Empírica

Es la ciencia que descubre un hecho empírico (es decir, por el sistema de la prueba y el error) y sobre este hecho formula una teoría que lo generaliza.
El ejemplo perfecto sería la homeopatía, que toma como base el siguiente hecho:

Y aquí el enlace del formulador de la homeopatía


La quina por sí sola produce fiebre. En cambio, a la gente con fiebre, la quina diluida en agua le baja la fiebre.

Y de ahí se produce la generalización:

Todo producto, suficientemente diluido, produce un efecto contrario al que producía en su estado pleno, más potente cuanto más diluido.

 Para explicar el porqué, formula la teoría de la memoria del agua.

Conclusiones precipitadas

El problema que puede surgir al lector tras leer lo que acabo de explicar es que puede pensar que he escrito todo esto para desacreditar a la CE y ponerme del lado de la CBELP como si fuera lo único cierto y válido.
Si fuera tan fácil, no existiría hoy NADA de CE y sólo tendríamos la CBELP, con la Verdad Universal descendiendo del cielo cuales tablas de la Ley.
Está claro que eso no ha ocurrido. Vamos a analizar un poco el porqué y si de paso llego a alguna conclusión, miel sobre hojuelas.

Primer Gran Error

El problema principal es de orgullo, y ensucia el debate hasta tal punto que me ha costado mucho salir un poco de ese fango para llegar a un punto más objetivo.
Ese orgullo nos hace pensar que algún día desubriremos la Verdad sobre todo. Nosotros, que tenemos sentidos defectuosos cuya información es interpretada por un cerebro limitado en capacidad nos creemos capaces de desentrañar la Verdad subyacente de una existencia a la que llegamos de forma parcial y sesgada.
Ole nuestros cojones.
Por supuesto ahí está el centro del debate, quién tiene razón, cuando ninguno de los bandos va a tener jamás razón, pues sus puntos de vista serán siempre incompletos, parciales y, en el sentido cósmico de las cosas, de lo más pobre.
Por lo tanto, pelearse por ver quién tiene razón es un debate estéril y que parte de una base errónea y prepotente como sólo el ser humano puede ser.

Segundo Gran Error

Creer que hay dos bandos, uno de "buenos" y otro de "malos".

Por supuesto, los "malos" son siempre los otros.

Para unos, los malos son un grupo de sucios capitalistas que beben sangre de niño no bautizado en cráneos de librepensantes mientras, con sus trajes a rayas, ríen viendo a gente morir de enfermedades que ellos podrían curar y que no lo hacen porque eso acabaría con su show y con los minolles y minolles de dineros que ganan cada segundo.

Por el contrario, otros piensan que los malos son un grupo de sucios engañabobos que beben sangre de niño no bautizado en cráneos de necios mientras, con sus disfraces de hippies y perroflautas, ríen viendo a gente morir de enfermedades que tienen cura y que les han convencido para no tomar porque eso acabaría con su show y con los minolles y minolles de dineros que ganan cada segundo.

Si no ven ustedes grandes diferencias es porque no las hay. Las motivaciones perversas de nuestros villanos favoritos no se alejan demasiado a las de los malvados de cómic, que quieren poder y linero y más poder.

Y ahora con abrefácil


Pero, ¿hay algo de verdad en esas acusaciones? Ignorando el detalle del cráneo con sangre de niño no bautizado, debemos admitir que engañabobos que se aprovechan económicamente de gente sensible o desesperada existen, y que la industria farmacéutica no hace demasiado por las enfermedades raras o por las enfermedades infectocontagiosas del tercer mundo.

¿Es que esa verdad es suficiente para desprestigiar todo un conjunto de creencias y/o de metodologías? No me lo parece. Pero estoy rascando todavía la superficie.

Los Trapos Sucios de la CE

El problema con la CE es que la teoría formada para explicar los fenómenos empíricos y por lo tanto su generalización no ha tenido por qué pasar por un proceso metodológico reglado.

Así pues, la acupuntura supone que recanaliza la energía del chi a través de los puntos específicos que ejercen de nodos en unos canales energéticos jamás descubiertos en la disección y que, misteriosamente, no tienen variabilidad interindividual ninguna. Ni polimorfismos ni nada, oigan.

Y ningún estudio del Colisionador de Hadrones ha revelado que las moléculas de agua puedan tener memoria, y eso que han encontrado cosas raras los físicos, como el enlace cuántico.

Eso, y la baja reproductibilidad de sus ténicas, son los argumentos más usados para criticar la CE.

Los Trapos Sucios de la CBELP

La CBELP no se queda atrás. Se ha criticado la enorme relación con las grandes economías, el falseado de estudios y los más conspiranoicos hablan de ocultación de datos y estudios por el bien de ciertos lobbys y sectas illuminatis.

El problema del discurso conspiranoico es que sí que hay críticas y duras a la CBELP que puede quedar enterrado por éste, ya no sólo con el Mal del Capitalismo como base.

No todo lo que se publica tiene una calidad metodológica tan rígida como se pueda pensar, y muchos artículos cometen el error (garrafal) de atribuir la causalidad basándose exclusivamente en la relación estadística.
Por no hablar de os estudios limitados que nos dan "medias verdades" por el (lógico) control de los Comités de Ética, que no permiten realizar los exámenes más reveladores por ser peligrosos o directamente dañinos.

Es más, si hacemos una crítica mordaz, los criterios del método científico, por muy lógico que nos parezcan (a mí me lo parecen) no dejan de ser los criterios que hemos escogido nosotros, por lo tanto su validez es aquella que nosotros les demos.

¿Entonces, qué podemos hacer?

El escenario parece desolador. Fiarse de la CE o de la CBELP parece un riesgo y no nos vamos a librar de los malvados especuladores que quieren nuestro dinero.

Pero vamos a ser sinceros, cada vez que salimos a la calle debemos confiar en TODOS los seres humanos que nos encontramos. Sin salir a la calle, ahora mismo usted, sí usted, se está fiando (o no) de lo que yo he escrito.
La actitud conspiranoica o la nihilidad total no parecen técnicas de supervivencia social demasiado efectivas, pero fuera de los extremos el espectro es demasiado alto.
Nada dice que la CE no sea efectiva, nada dice que la CBELP no sea precisa. Si nos ponemos tontos, ninguna tiene razón pero parecen tener efectos bastante certeros. ¿Todo, nada, unos sí, otros no?

Mi actitud

Resulta ser que soy médico (por si el título del blog no daba suficientes pistas) y como tal tengo una responsabilidad en la que creo.
Fruto de esa responsabilidad, cuando me enfundo una bata blanca y hablo con un paciente, le informo de lo que sé basándome en la CBELP. ¿Por qué? Porque es la que ha pasado por un método más rígido (y si no, tengo las herramientas y el conocimiento para saber que no lo ha hecho) y por lo tanto es la más fiable y reproductible. Con esa bata puesta, no creo que sea ético y responsable aconsejar abandonar algo que ha superado la prueba de la "puesta en duda metódica" que son los estudios científicos.

Por otro lado, he de reconocer que la CE a veces funciona (y de forma bastante efectiva, incluso). Puede que un día demuestre que sus teorías son ciertas y a través de profundizar en ellas descubramos por qué a veces no funciona (con la CBELP casi siempre lo sabemos. Casi).
Hay grupos de estudio que han relacionado los canales de chi con ciertas vías nerviosas (o en eso están) y si fuera así la baja reproductibilidad de la acupuntura puede deberse a un polimorfismo de esas vías. Es más, a mí me encantaría que aumentara la fiabilidad de las terapias basadas en la CE porque cuanto mejor arsenal tengamos, más eficaces seremos en nuestra tarea de curar la enfermedad.

Y es parte de mi responsabilidad conocer las terapias basadas en la CE, sus fundamentos y por dónde va su estudio.
Pero por ahora no puedo más que encojerme de hombros y decir "pruebe si quiere, por si le funciona."

Magufos, Engañabobos y Peligros

Ahora vamos con lo que es más peligroso.

El problema de la CE es que su laxitud metodológica y su falta de concreción permiten la entrada de fraudes que, en el mejor de los casos, son inocuos para la salud (pero no para la cartera) y en el peor pueden ser dañinos.

De ese modo, los preparados de herboristería se mezclan con la homeopatía (cuando son cosas distintas, aunque en el bote ponga "preparado homeopático") y falacias como "Lo Natural Es Bueno" llevan a situaciones peligrosas.

No estoy en contra de que alguien se tome un compuesto de herboristería para calmar el dolor o el insomnio (es más, estoy más a favor de comer fruta que de los suplementos vitamínicos, por ejemplo). Por el contrario, natural no significa bueno. Lo natural es morirse de gripe y en el parto y una seta venenosa es algo de lo más natural.

Chiste de médicos: "Ha muerto de causas naturales" "Oiga, que le han dado quince puñaladas" "Pues eso, que natural que se muriera".

(Nunca dije que el chiste tenía que ser bueno)

La excesiva medicalización de las circunstancias vitales ha llevado a una reacción que ha conducido sin quererlo al retroceso del progreso de la sociedad.
Por evitar la sensación de estar bajo el microscopio frío de los médicos, han aparecido movimientos que amenazan vidas, y eso es culpa DE AMBOS.

Un parto es algo natural, claro que sí, pero voy a compartir con vosotros una de las máximas que aprendí en la carrera:

"Un parto que va bien es lo más fácil del mundo. Un parto que va mal es uno de los peores escenarios que os vais a encontrar."

Puede que el hospital sea un sitio frío y horrible para nacer (trabajo de nuestra parte para hacerlo más agradable), pero una distocia de cabeza última por parto podálico en una casa particular y sin personal médico es algo que no deseo a mi peor enemigo.

La vacunación no es algo exento de riesgos, y quien diga lo contrario miente, pero en una balanza entre el riesgo de la vacunación y el beneficio personal y general de éstas, creedme, se inclina en la pro-vacunación.

El cáncer es algo tan horrendo y espantoso, el dolor oncológico es tan horrendo, que no niego NADA que sea capaz de calmar el dolor, mejorar la salud o al menos tranquilizar el espíritu del enfermo. Pero abandonar un tratamiento que puede ser efectivo por uno que no ha demostrado su eficacia basándose en una especie de conspiración malvada y terrible de las farmacéuticas y los hospitales es tirar piedras sobre el propio tejado.

Podría aburrirme de daros ejemplos, y seguro que os aburrís vosotros antes.

Conclusiones, que esto ya es bastante largo


Como de costumbre, pues, no tengo respuestas. Sólo preguntas. Pero es un tema importante que quería abordar (y lo he abordado) desde un punto de vista lo más objetivo posible (espero) y desde la apertura de miras.
Quizás no haya sido útil para vosotros, pero para mí ha sido muy terapéutico.

Un abrazo, y tomaros dos de estas antes de acostaros.
Que os dejen dormir.

domingo, 17 de mayo de 2015

Guardias

Este texto está siendo publicado en el saliente, porque la red del hospital no me permite acceder a blogspot.
El texto está escrito durante la guardia, porque al final pude tomarme un tiempo para hacerlo (afortunadamente).
Todas las fotografías han sido tomadas esta mañana.
 


 Hace poco leí una entrada genial sobre el "Saliente de Guardia", que os enlazo a continuación porque de verdad merce la pena.

Morphinna

Y estando de guardia (como estoy), y en los minutos que tenga libre, voy a intentar llegar un poco más lejos, hablar de la pre-guardia, la guardia, el saliente y el post-saliente, y de todo lo que ello conlleva.

Antes de empezar a gimotear como una adolescente tras la marcha de su cantante favorito de la Boy Band del momento, voy a dejar claro un punto.

Yo Sabía Lo Que Era Una Guardia Antes De Escoger Hacer Medicina.

Casi todos los que decidimos coger medicina sabemos (o no tardamos en descubrir) que como parte del "trato social" de ser médico están incluidas las guardias de presencia.
Otro detalle que una parte de la población no conoce, las guardias duran 24 horas, y eso lo sabemos también antes de hacer nuestras elecciones.
Más aún, todos hemos escuchado historias de médicos trabajando en el "saliente de guardia" antes de terminar la carrera y cuando aún podemos escoger alguna especialidad "sin guardias".

Todo esto para decir claramente que, por mucho que llore y me queje durante toda la entrada, es algo que ya sabía que tendría y que he elegido tener. De eso podemos concluir que no se trata de una entrada para quejarme de la situación en pos de un cambio ni busco la lástima. Es la simple necesidad catártica de expresarme.

La Pre-Guardia

¿Qué es la pre-guardia? Es un fenómeno psicológico parecido a la ansiedad, una sensación de melancolía y reticencia que empieza a aparecer desde unas horas hasta varios días antes de una guardia.
Se ve estimulada por una previsión de una Mala Guardia (ya hablaremos luego de eso) y es proporcional a la distancia entre guardias. A más guardias juntas, menos ansiedad (por acomodación o por el efecto de lavado cerebral que produce tener guardias muy juntas, no sé).
Este sentimiento puede llegar a condicionar mucho al sujeto durante el día (o incluso la semana) que precede a la guardia, haciendo que de vez en cuando entre en melancolía, estupor, suelte exabruptos o incluso entre en fases del duelo (negación, ira, negociación, tristeza, aceptación).
Suena a exageración con fines humorísticos (y por el tono del blog podría serlo perfectamente, y es que en parte lo es), pero he de decir que he asistido de verdad a casos extremos de compañeros en los que la ansiedad pre-guardia eliminaba todo componente social del individuo y lo llevaba, incluso, a llorar durante horas.
Igualmente, incluso la gente que tiene más defensas psíquicas contra la pre-guardia ha de modificar en cierto modo su comportamiento en las vísperas de guardia.
Excepto algún caso aislado, es poco recomendable salir "de juerga" antes de una guardia. Y aunque yo no soy precisamente "el alma de la fiesta", sí que supedito mis planes y mis horas de retorno muchísimo a este fenómeno.

La Guardia

La ansiedad pre-guardia suele desaparecer en el momento en el que se viste de blanco (o de verde, o de azul, depende del servicio y el hospital). A partir de ese momento, el sujeto pasa a estar en un estado de alerta patológico.
Esta primavera se lleva el blanco moteado de Betadine
He de insistir en el siguiente punto porque aunque la mayoría de mis contactos son del medio o tienen un contacto estrecho con el medio, mucha gente que no tiene ese contacto no tiene esa información (y no se la cree muchas veces).
Una guardia son 24 horas de presencia en el hospital.
Eso no tiene por qué significar 24 horas de trabajo ininterrumpido... pero sí que puede darse la situación, y desde el momento en el que nos enfundamos el pijama y cogemos el busca, asumimos que durante las próximas 24 horas podríamos no tener un momento de respiro.
Las consecuencias de esa consciencia son variadas, pero nos vamos a centrar en las dos más importantes.

Primero, nuestro estado de alerta aumenta enormemente. Soltamos adrenalina a mansalva, nuestras tiroides se vuelven locas y empezamos a tener taquicardias. En CUALQUIER momento desde CUALQUIER lugar puede surgir trabajo que puede ser de CUALQUIER tipo.
Desde un accidente de tráfico con la tibia asomando hasta un esguince de tobillo, desde un infarto en un paciente con triple by-pass hasta una arritmia puntual sin significación clínica. Desde la cosa más grave del mundo hasta la tontería más banal.
Y tienes que responder a todo, inmediatamente, de igual forma porque HASTA QUE NO LLEGAS AL ENFERMO NO PUEDES SABER ANTE QUÉ TE ENCUENTRAS.
Acabas aborreciendo el sonido del busca. Si era tu canción favorita, ahora detestas el grupo entero y la discografía. Si era un sonido incordiante, ahora puebla tus pesadillas.

Segunda, tu cerebro busca de forma ansiosa el reposo. Por eso es mala idea llevarse apuntes para estudiar en una guardia, o trabajo que realizar, o artículos que escribir. El estado de alerta es tal que cada pequeño minuto va a ser reclamado por tu necesidad de DESCANSO, ya sea viendo vídeos de gatitos o leyendo periódicos deportivos o escribiendo entradas de blog.

Llegamos ya al tema peliagudo. Qué es una buena o mala guardia. Porque aquí para gustos colores.
Como es mi blog, os diré que para mí la mejor guardia es aquella en la que el trabajo no para desde por la mañana hasta la noche, sin llegar nunca a acumularse demasiado para no estresarme, y que me dejen dormir.

Es casi un mantra. Que me dejen dormir.

¿Es que puede darse (se preguntará el neófito) una guardia en la que no pares de trabajar absolutamente nada y no puedas ni dormir?
Sí, pero son las menos. Por el contrario, algo que puede ocurrir con mucha facilidad es la guardia del Sueño Imposible, aunque no sea porque siempre exista algo que atender.
Me explico. Es medianoche, todo está ya tranquilo. Has podido incluso cenar y todo y no hay pacientes esperando para ser atendidos.
En ese momento te vas a la cama lleno de confianza y de satisfacción por tu trabajo bien hecho, recitando para ti el mantra.
Que me dejen dormir.
Te acuestas, das dos vueltas y comienzas a amodorrarte... cuando suena el busca.
Opa gangnam style. O algo aún más irritante.
Eeeeooo, sexy lady...
Es un hospital periférico, que te va a enviar alguien para que le eches un ojo. Dependiendo la distancia, puedes plantearte echarte una siesta hasta que llega.
Solo que no te echas la siesta. Va a llegar. Y tú, amigo mío, eres el especialista, así que SEA LO QUE SEA LO QUE LLEGUE, va a tocarte a ti darle una solución.
Pasa una hora, o una hora y cuarto y te llaman.
El paciente, al fin.
No. Es la planta, que el tratamiento de la señora Menganita no está puesto en el ordenador y no pueden dárselo.
Te levantas, enciendes el ordenador, escribes el tratamiento. Vale, a seguir...
El busca. Es el paciente, que ya ha llegado.
Son las dos de la mañana. Lo escuchas, lo atiendes, lo tratas. Antes de las tres no has terminado.
Porque puede que trabajes rápido y durante el día puedas gestionar un caso sencillo en veinte minutos, pero por la noche ni te quedan las energías ni le queda al resto del personal y todo va más lento.
Así que son las tres y el chute de adrenalina que has lanzado para poder tratar al paciente te dura todavía. Hora de intentar infructuosamente dormir durante otros tres cuartos de hora.
El tiempo suficiente para una llamada de otro centro periférico. Vuelta a empezar el ciclo.

Perfecto. La noche destrozada y sólo has visto dos pacientes. Y no has dormido nada, apenas arrancado algunos minutos en los tiempos de espera.

Eso, amigos míos, eso es una Mala Guardia.

Y de esas hay más de las que podáis contar.

El Saliente

Como ya he linkado un artículo sobre el saliente de guardia, no voy a extenderme mucho aquí, que para eso está muy bien escrito.

Para resumirlo, es la peor resaca de tu vida. Y encima ni siquiera te estabas divirtiendo en una fiesta.

Satisfacción es dejar esto atrás cuando llega el relevo


El Post-Saliente

Este es un fenómeno curioso. Resulta que hay un día, justo tras el saliente, en el que aún son muy patentes los efectos de cambio del ritmo del sueño secundarios a la guardia y al saliente de guardia.
Para mí, muchas veces el post-saliente es peor que el saliente. En el saliente aún queda mucha adrenalina, y además la mayor parte de las veces podemos tomarnos el día libre (como está estipulado).
Pero el post-saliente es un día de trabajo normal y corriente, en el que el universo no ha recuperado su ciclo normal.

Entonces, se preguntará el lector avispado, ¿qué ocurre si el post-saliente resulta ser OTRA GUARDIA?
Pues es lo que llamamos:

El Mete-Saca

Fenómeno más frecuente de lo pensado, encadenado de guardias que se suceden una tras otra. Sonará a broma, pero a partir de la cuarta guardia, los días de saliente empiezan a no-existir. Tienes la sensación de que el hospital, la guardia, es tu mundo; y todo lo que está fuera no existe en realidad, forma parte de un sueño extraño que tienes entre guardias.
Mi récord está en 6 guardias seguidas. No es el más alto (sé de alguien que llegó a las 15, es decir, un mes entero de mete-saca). Pero, sinceramente, no lucho por superar mi récord.

Las Guardias de Castigo y las Guardias de Fin De Semana

He de reconocer que he tenido la suerte de no enfrentarme nunca a estos dos fenómenos. Pero ya que estaba haciendo esta entrada, he preferido reseñarlos.
Una guardia de castigo es un fenómeno que ocurre en países de sudamérica. Nunca lo he escuchado nombrar en España y en Francia (no significa que no ocurra, sólo que no tengo datos al respecto). Son guardias sin saliente encadenadas como castigos por "faltas" que pueden ir desde lo grave hasta lo pueril.
Una guardia de fin de semana es lo que su nombre indica. Un fin de semana, viernes, sábado y domingo, de guardia. A cambio, el resto de fin de semanas de un ciclo (dependiente de cuántos médicos hagan guardia en esa especialidad) están siempre libres.

Conclusiones, o algo parecido

Os invito a un metafórico Café De Saliente, oh, dulce regalo de los dioses


No sé cómo cerrar la entrada. No quiero que esto suene a excusa para cuando un médico es desagradable o se equivoca, porque como dije al principio el estar de guardia es algo que asumimos como parte de nuestra profesión.
Tampoco creo que esta información deba caer en saco roto, porque como seres humanos que somos, las situaciones de cansancio o tensión extrema nos afectan también, y a veces un simple punto de empatía se agradece.

Digamos, en fin, que la guardia y sus fenómenos acompañantes son un hecho, forman parte de nuestra realidad y pueden afectar a nuestra relación con los pacientes. Que el público los conozca, que nosotros los reconozcamos, es importante para ayudarnos, unos y otros, a mejorar esa relación.
Porque al final lo importante es eso, la relación médico-paciente, el centro del acto médico y lo que puede llevar al éxito o al fracaso de lo más importante del mundo: proteger la salud.

Sigamos con la guardia, que ya le queda menos.
Un abrazo a todos.
Y que os dejen dormir.